El turismo gastronómico es una vertiente que el país puede aprovechar muy
bien y se trata de una especialidad en viajes altamente rentable, pues el
turista gastronómico participa de las nuevas tendencias del consumo cultural,
es un viajero que busca la autenticidad de los lugares que visita, le preocupa
el origen de los productos y reconoce el valor de la gastronomía como medio de
socialización, como espacio de convivencia y de intercambio de experiencias.
“México se consolida como uno de los destinos más
importantes de turismo gastronómico a nivel mundial y segundo en Latinoamérica”
(Saverio Friselli, director de Club
Med México)
En general, el turista gastronómico consume por encima de la media, exige y
valora y rechaza la uniformidad. “Clases socioeconómicas A, B y C+, target
de Club Med, valoran la oferta gourmet,
variedad y presentación de los platillos en los que piden la frescura y
autenticidad de platos de la región,
además de propuestas internacionales”, explica Friselli.
El directivo menciona que es importante ahondar en las raíces gastronómicas
y remitirse a los orígenes, pero también generar la cocina de fusión que
enriquece la oferta contemporánea y crea la nueva cocina mexicana.
Es importante favorecer el
desarrollo o el renacimiento de cocinas regionales y gastronomía sostenible,
pero también la creación de nuevos platos y multiculturalidad para enriquecer
la oferta gastronómica.
“El mercado turístico es muy selectivo y los
visitantes ahora buscan cosas típicas, originales, distintas, cosas que puedan
presumir en sus lugares de origen, y el sector gastronómico no puede quedarse
al margen del comportamiento global del turista, y nos obliga a nosotros a
buscar lo original, rescatarlo, quizá imprimirle el sello de la modernidad y ofrecerlo
con una amplia gama de posibilidades para el turista”.
(Friselli)

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